Las Piteras: Comentarios



José (06/01/2.001)
He tenido la oportunidad, suerte y fortuna (disfrutar de una semana de vacaciones se empieza a llamar de esta manera en determinados ámbitos) de unos días de descanso (de verdad que sí) en Lanzarote y, en concreto, en el grupo de apartamentos Las Piteras, en Charco del Palo. Os cuento algunos detalles del lugar.
 

La urbanización está formada por tres grupos de apartamentos en edificios de una sola altura (afortunadamente) que forman cada uno un patio interior. Los apartamentos con vistas al mar son algo más caros que los de interior (8.000 frente a 7.000 pesetas diarias, según me han cobrado en la semana de Navidad). El grupo cuenta con una piscina y en la zona frontal hay un pequeño "jardín" (la tierra volcánica es negra y no hay mucha vegetación en la isla). El apartamento que he podido disfrutar está correctamente (sin lujos) equipado: sala-cocina, baño y dormitorio. No hay servicio de limpieza (cada cual que haga lo suyo). El precio incluye sábanas, toallas y 
trapos de cocina. No hay televisión, ni aparato de radio, ni buena cobertura de móvil (ninguna cobertura en el caso de Airtel). Lo que para algunos puede ser un inconveniente, resulta una ventaja (según como se mire): no hay como el placer de la lectura sin interferencias de ningún tipo.
 
Si necesitas agitación y discotecas, éste no es el lugar. La calma puede ser desesperante para algunas personas (al menos en invierno). Charco del Palo, donde se encuentra Las Piteras, no ofrece "nada", salvo un especio próximo al mar, la posibilidad de bañarse en una "piscina natural" cuando la marea está alta, pasear por la costa... El lugar, como Lanzarote y como Canarias, goza de un clima privilegiado. El constante (suave) viento impide que las miles de hora de sol conviertan la isla en una sauna o en un auténtico infierno. La temperatura se mantiene "constante" durante todo el año, entre 20 y 23 grados centígrados. No parece mucho pero puedo asegurar que permite 
tomar el sol y bañarse en el mar un 25 de diciembre (no está caliente, es verdad, pero esperfectamen- te soportable y merece la pena disfrutar de la transparencia de las aguas).

El único PERO (aunque depende de cada cual) es el hecho de que Charco del Palo es, de hecho, una colonia alemana (también hay algún que otro británico). Se llega al extremo de que los bares (creo que hay tres en la zona) presentan sus ofertas exclusivamente en alemán. ¿Un problema? Bueno, siempre se puede aprovechar para refrescar los conocimientos de alemán y de inglés.

Tampoco es fácil la llegada a Las Piteras. Se hace imprescindible el alquiler de un coche porque se encuentra alejado unos pocos kilómetros del núcleo urbano (por llamarlo de alguna forma) de Mala. También es fácil despistarse y pasarse el desvío: es la primera calle a la derecha según se entra en Mala, después del "ambulatorio" del municipio.

Las Piteras no es, en cualquier caso, la única opción para alojarse en esta zona naturista. Hay más apartamentos, aunque no he preguntado por precios ni condiciones. Un cartel en alemán parecía indicar (lo intuyo porque nos e una palabra de alemán) que había apartamentos para una o dos personas desde 44 euros (algo más de 7.000 pesetas). En definitiva, una buena experiencia a repetir un próximo y frío invierno peninsular, pero debo reconocer que la extrema tranquilidad que me interesa no es plato para todos los gustos.

Las Piteras cuenta con una página web propia en: http://www.laspiteras.es